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Neo- Keynesianismo -  Es la escuela de pensamiento que combina los supuestos de las expectativas racionales con la idea de precios y salarios rígidos como postula la teoría keynesiana. Los neo-keynesianos hacen énfasis en la existencia de instituciones que pueden, racionalmente, rigidizar los precios, y salarios. Por ejemplo, los contratos de largo plazo en los cuales los precios son fijados por adelantado y no pueden ser cambiados en respuesta a eventos económicos posteriores. Ellos no creen que el dinero sea neutral y creen más bien que el ciclo de los negocios puede ser parcialmente explicado por cambios en la demanda agregada. La idea que los precios son rígidos se refiere a que cualquier cambio en la demanda no conducirá a un cambio automático o rápido cambio en los precios y por tanto, puede causar a un cambio en la producción y el empleo. Esta posición es distinta de la que asume la economía neoclásica, que comparte el supuesto de las expectativas racionales, pero asume que los precios se ajustan más rápidamente y por tanto, solamente los cambios no anticipados en la demanda agregada pueden tener un efecto real sobre la producción y el empleo.
Neutralidad del dinero -  Se refiere a que los cambios en la cantidad de dinero en una economía sólo afectan al nivel general de los precios y no así a otras variables. Si el dinero es neutral, un incremento del 10% en la oferta de dinero causa un incremento del 10%, por una sola vez, en todos los precios, pero no estimula el crecimiento del nivel general de producción. La cuestión de si el dinero es neutral o no, es central en debates sobre macroeconomía. Para la economía clásica y el monetarismo, el dinero se considera neutral. Keynes y sus seguidores, sin embargo, han tenido un punto de vista más complejo con relación a la neutralidad del dinero. Por un lado, ellos relativizan a la influencia del dinero en la demanda agregada, pero por otro lado, ellos sostienen que la demanda agregada tiene una influencia importante sobre las variables reales. Por esta última creencia, la economía keynesiana moderna es asociada a la idea de que el dinero no es neutral. Sin embargo, lo evidente es que lo que ellos sostienen es que la demanda agregada no es neutral. Para poder explicar de qué manera el dinero podría tener algún impacto real en la economía, podemos asumir, que ciertos precios y salarios están fijados en términos nominales. Por ejemplo, si las autoridades expanden la oferta monetaria en un 10%, la gente tendría mejores saldos monetarios en sus bolsillos que podrían intentar gastar, por ejemplo, en computadoras. Primero, si todos los precios son flexibles, el crecimiento de la oferta monetaria producirá un traslado en la curva de demanda por computadoras que involuntariamente se traducirá en un incremento en los precios de las computadoras. Esto debería incentivar a las empresas a producir más computadoras. Sin embargo, el incremento en la oferta monetaria incrementa los precios en toda la economía, de manera que los costos de producción también se incrementan. Esto causa un traslado en la curva de oferta de los productores de computadoras, que reduce su oferta. Este traslado también incrementa los precios y lleva a la cantidad vendida de vuelta a su nivel inicial. La historia finaliza con niveles de precios elevados, y el mismo nivel de producción que antes, y por tanto el dinero es neutral. Supongamos, sin embargo que los fabricantes de computadoras están contractualmente obligados con sus distribuidores a proveerles computadoras a precios predeterminados. En respuesta a la mayor demanda, los distribuidores de computadoras pueden ofertar más sin sufrir costos más elevados. No hay cambios en su curva de oferta. En este caso, el dinero adicional en la economía puede hacer que los precios suban, pero menos que antes. La producción se incrementará y la economía crecerá. Aún sin la fijación anticipada de precios, el dinero podría tener un efecto real si el efecto de la demanda adicional se siente muy lentamente. Las empresas perciben que venden más que antes pero no se dan cuenta que la demanda se ha incrementado en todas partes. Puede suceder también que tenga un efecto real si existe ilusión monetaria. Si todos los precios y salarios subieran, pero las personas erróneamente se sintieran con más riqueza, podrían incrementar la oferta laborar y reducir los costos de producción. Quienes sostienen que el dinero es neutral parten de la creencia de que las fuerzas de mercado funcionan razonablemente con efectividad y rapidez, (es decir, los oferentes de computadoras no fijan sus precios futuros), y que los agentes económicos son racionales, (no sufren de ilusión monetaria).
Nueva economía -  La definición más restringida de este término alude a las nuevas actividades creadas por las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) que incluyen el hardware y software de las computadoras, las telecomunicaciones y otros aspectos de la revolución digital, particularmente el Internet. Estas nuevas actividades son vistas como distintas a las que comprenden a la vieja economía ( acero, autos, alimentos procesados, servicios, etc), es así que, al presente, representan una muy pequeña parte del total de la producción. La línea que delimita la nueva y vieja economía es difícil de trazar en la medida en que la “vieja economía” adopta la tecnología de la “nueva economía”, por ejemplo, cuando los consumidores ordenan comida por Internet. La fuerza que ha hecho desarrollar las TICs es la vertiginosa declinación de los costos de los chips para semiconductores. En los últimos 30 años el poder de procesamiento de estos chips se ha duplicado aproximadamente cada 18 meses y se espera que esta tendencia continúe por algún tiempo más. En un sentido más amplio, se entiende por nueva economía a todo lo que permita aumentar las perspectivas de crecimiento por la vía de incrementos en la productividad y en el comercio mundial removiendo o reduciendo la inflación y la inflexibilidad del mercado laborar. La creencia en las consecuencias benéficas de la nueva economía se ha debilitado por el colapso de las “ dot.com” en marzo 2001, y las subsecuentes revelaciones de doble contabilidad en un número de compañías de la nueva economía. En los EEUU, el crecimiento de la productividad se aceleró en la segunda mitad de los años noventa, pero la mayor parte de este crecimiento se ha concentrado en la producción de computadoras. Hay poca evidencia del impacto global en la productividad y ciertamente no hay un fortalecimiento de la estabilidad económica cómo se habría predicho. Salvando estas condiciones, las TICs tendrán, indudablemente, efectos de largo plazo sobre la economía mundial, tal vez comparables a los que resultaron del uso de la electricidad a partir de los años veinte.