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Déficit estructural del presupuesto -  Es una medida del nivel de endeudamiento del gobierno, después de considerar los efectos del ciclo de los negocios. Es equivalente al nivel de préstamos necesarios en un año, si el año en cuestión fuera un año sin recesión o sin auge económico. Puede definirse también cómo el déficit del presupuesto del gobierno en un año en el cual la brecha entre el producto potencial y el observado sea cero. Como no puede haber una medida precisa de la brecha de producción, tampoco puede haber una medida precisa del déficit presupuestario estructural.
Deflación -  1) Es una reducción sostenida en el nivel general de los precios. La deflación es a menudo, aunque no inevitablemente, acompañada por caídas en la producción y el empleo y es distinta del concepto de “desinflación” el cual se refiere a la reducción de la tasa de inflación. La deflación puede ocurrir ya sea por fuerzas internas o externas, en una economía abierta. Aunque poco común en la segunda mitad del siglo XX, este fenómeno ha re-emergido recientemente con fuerza en el escenario mundial, más notablemente en Japón. La política más obvia para enfrentar una deflación es estimular el gasto, para conseguir una mayor demanda, de manera que los precios paren de caer y la economía se estabilice. Desafortunadamente, uno de los más grandes problemas de una deflación es que la herramienta monetaria para lograr el incremento del crédito y los gastos – la reducción de las tasas de interés – podría ser inefectiva. Si existe una deflación del 3% y si la tasa de interés cae a cero, la tasa de interés real será aún del 3%. Esto podría no ser lo suficientemente bajo para promover más gastos y más préstamos. O poniendo éste análisis de otra forma, los consumidores estarán inclinados a posponer sus gastos en tanto ellos piensen que los precios serán más bajos en el futuro. Además, ellos no estarán inclinados a prestarse si ellos piensan que la deuda que ellos puedan contraer estará en crecimiento en términos reales. 2) Puede ser también una política deliberada para reducir la demanda agregada y la producción para reducir la tasa de inflación, la cantidad de las importaciones y el tipo de cambio, para así mejorar el comportamiento de las exportaciones y de la balanza de pagos. La demanda agregada podría ser reducida con la política fiscal (incrementando los impuestos o reduciendo los gastos del gobierno) o con políticas monetarias (incrementando las tasas de interés o con un más bajo crecimiento o contracción de la oferta monetaria).
Demanda agregada -  Es la suma de todos los gastos que componen el Producto Interno Bruto de una economía. Las principales categorías son: a) gastos de las familias en bienes y servicios; b) gastos del gobierno; c) inversión en bienes de capital y en inventarios, y d) exportaciones de bienes y servicios menos importaciones de bienes y servicios. Desde los tiempos de Keynes, los economistas han debatido hasta qué punto el nivel de la demanda agregada puede afectar al nivel de producción total y, consecuentemente, al crecimiento económico
Depreciación de la moneda -  Es el aumento del valor del tipo de cambio de la moneda local por una unidad de moneda extranjera. Equivale también a la disminución en el tipo de cambio de una moneda en términos de otras. Usualmente se aplica para tipos de cambio flotantes; las depreciaciones en regímenes de tipo de cambio fijo son llamadas “devaluaciones”. Una depreciación hace que las importaciones sean más caras en términos de la moneda local, y las exportaciones sean más baratas. Sin embargo, si la depreciación de una moneda simplemente refleja un nivel relativamente más alto de inflación doméstica (es decir, si aumentan los precios en un 10%, y esto motiva que la moneda disminuya en un 10%), el tipo de cambio real no habrá cambiado. De hecho, si la inflación no viene acompañada de una depreciación de la moneda, en términos reales, la moneda se habrá apreciado porque el precio de los bienes importados será relativamente más bajo al de los bienes domésticos, antes de la inflación, y el precio de los bienes exportados se habrán incrementado en comparación con los bienes extranjeros.
Des-economías de escala -  Es el incremento de los costos promedio de largo plazo que puede ocurrir por incrementos en la escala de producción. Aunque el costo por unidad de producción podría caer por los incrementos en el tamaño de la planta (economías de escala), existen varias razones por las que este proceso puede ser el inverso: 1) Los diferentes procesos en una planta probablemente no tendrán la misma escala óptima. Por ejemplo, una sección de la fabricación de automóviles podría ser más eficiente con una producción de 150.000 unidades al año, mientras que otra sección o línea de producción podría ser más óptima con la producción de 100.000 unidades al año. Si se quieren producir 150.000 autos, la planta de automóviles no será óptima y tendrá que tener una línea de producción adicional que opera al 50% de su capacidad. 2) En la medida en que el tamaño de una empresa se incrementa, los problemas de administración y coordinación también se incrementan y habrá un crecimiento de la burocracia. 3) Si la producción para un mercado nacional o internacional está concentrada en una gran planta, en un determinado lugar, los costos de transporte de materiales e insumos y de los bienes finales, hacia y desde distintos mercados, podrían cancelar las economías de escala emergentes de localizar la producción en una planta más grande.
Desempleo -  Es la situación en la que una parte de la fuerza laboral, en condiciones y con predisposición para trabajar, es incapaz de encontrar un empleo. El desempleo es medido como el porcentaje del total de la fuerza laboral que no tiene trabajo. Se pueden distinguir cuatro distintas causas del desempleo: 1) El desempleo friccional que es causado por las personas que se toman un tiempo fuera del trabajo, están cambiando de empleo o se encuentran buscando un nuevo trabajo. 2) El desempleo clásico que es causado por salarios excesivamente altos. 3) El desempleo estructural que es causado por una falta de relación entre las vacancias de empleo y la oferta de trabajo disponible, debido a cambios en la estructura de la economía. 4) El desempleo Keynesiano que es causado por una deficiencia de la demanda agregada que es, simplemente, insuficiente para soportar el pleno empleo. Una caída en los salarios – que debería impulsar un incremento en la demanda por trabajo – simplemente reduce aún más la demanda agregada porque reduce los gastos de las personas que tienen un empleo y por lo tanto no ayuda a eliminar el exceso de oferta de trabajadores. Muchos debates económicos se han centrado en si, en el largo plazo, los cortes o reducciones de los salarios no pueden de hecho incrementar la demanda agregada, y en cuyo caso el desempleo Keynesiano no es más que un caso especial del desempleo clásico en el cuál los trabajadores estén valorando su trabajo con precios que los dejan desempleados. Los economistas monetaristas y neoclásicos tienden a argumentar que todo desempleo es clásico o voluntario. Ellos afirman que el mercado no llega a eliminar el desempleo porque los salarios son mantenidos artificialmente altos; o, si el mercado lo elimina, el desempleo surge porque las personas deciden no tomar un trabajo al salario vigente que les resulta bajo. Sin embargo, en la práctica, se ha observado en algunas épocas que el desempleo persistente puede ser corregido por un aumento en la demanda agregada. Se ha reconocido ampliamente que el mercado laboral tiene un lento periodo de ajuste. Los excesos de oferta en este mercado pueden persistir más que ningún otro, a pesar del alto costo social y humano que significa el desempleo. En años recientes, la atención se ha enfocado en el problema particular del desempleo de largo plazo, especialmente entre los que no están calificados. Se cree que el salario en el mercado para trabajos manuales – especialmente para aquellos que exigen un fuerte trabajo físico - haya declinado y que los incentivos para trabajar hayan disminuido también.
Desempleo de largo plazo -  Es la falta de trabajo por un periodo que excede los 6 meses, un año o dos. Hay quienes creen que el desempleo de largo plazo debe ser considerado un problema diferente al desempleo común. Este tipo de desempleo tiene un carácter que se auto-refuerza con el tiempo – mientras más largo el tiempo de desempleo, es más difícil poder encontrar un trabajo. Esto podría ser explicado, en parte, por una desmotivación de quién está sin trabajo, o por la falta de confianza por el lado de los empleadores potenciales. La existencia de desempleo de largo plazo podría estar asociada a la protección que provee el sistema de beneficios para desempleados, particularmente por la indefinida presencia de beneficios incondicionales. Los decisores de políticas laborales han empezado a prestar más atención a las políticas activas en el mercado de trabajo. Estas políticas buscan dar a los desempleados entrenamiento y motivación y podrían incluir un subsidiado temporal. El desempleo de largo plazo es usualmente una forma de desempleo estructural.
Desempleo estructural -  Es el desempleo que se produce por cambios en la demanda o en la tecnología que determinan una sobreoferta de mano de obra con capacidades particulares o en lugares particulares. El desempleo estructural no resulta de una deficiencia total de la demanda y por tanto no puede ser resuelto por la reflación. La fuerza laboral desempleada debe ser reentrenada o relocalizada. Algunas personas desocupadas podrían encontrar trabajo en empleos con salarios más bajos o realizando trabajos que no requieren un elevado nivel de calificación. El desempleo estructural es distinto al desempleo friccional, el cual es esencialmente un fenómeno de corto plazo.
Desempleo friccional -  Es el desempleo que se produce en el proceso de búsqueda de trabajo. Este existirá aún bajo condiciones llamadas de pleno empleo, pero que no es precisamente puro o limpio, aunque no es muy claro qué proporción del desempleo puede ser llamada “friccional”. El desempleo friccional ocurre en los mercados laborales por los rezagos inevitables en una economía de libre mercado. Existen rezagos de tiempo, por ejemplo, en el cambio de un trabajo a otro. El desempleo friccional es conceptualmente distinto de un desempleo estructural, el cual resulta en una fuerte concentración local del desempleo, y de un desempleo que emerge por deficiencias en la demanda de trabajo.
Desregulación -  Es el proceso de vigorizar la actividad en un sector de la economía reduciendo el peso de los controles del gobierno, particularmente aquellos que tienen el efecto de crear barreras de entrada. La meta de la desregulación – que ha sido particularmente importante en las últimas décadas – es promover la competencia en áreas previamente consideradas como monopolios naturales, o en áreas en las que la regulación pareció haber ido más allá de su motivación original. La desregulación, en cualquiera de sus diferentes formas, ha impactado un ámbito substancial de la vida económica de las naciones más desarrolladas, desde los servicios financieros hasta sectores de la industria manufacturera sujetos a la competencia internacional (en Europa, en particular, como resultado del Single European Act, y globalmente por la promoción del comercio mundial) hasta sectores de empresas con predominio de propiedad estatal. Recientemente, ha surgido la preocupación porque la desregulación global deja a los productores operando con altos niveles de competencia que llevan a descuidar obligaciones sociales elementales, y con niveles de empleo inestables ya que la obsolescencia de empleos hace redundantes a los trabajadores. Sin embargo muchos economistas creen que, aunque la desregulación ha sido vista como una política complementaria a la privatización, la desregulación ha sido la más importante de ambas.
Doctrinas Económicas -  Es el conjunto de creencias acerca del funcionamiento de la economía y sus correspondientes implicaciones políticas. El modo moderno más interesante de distinguir entre las principales doctrinas está en la observación de sus ideas sobre la importancia de la demanda agregada en la determinación de la producción y el empleo de una economía y en la elasticidad de la demanda agregada respecto de la política económica. 1) La economía clásica no estuvo muy interesada con la macroeconomía, pero sostuvo de manera general la Ley de Say (es decir, que cualquier cosa ofertada crearía alguna demanda) por lo cual los beneficios pagados a los oferentes serían gastados, igualando de esta forma la demanda total con la oferta total. Las inversiones y los ahorros serían igualados a través de la tasa de interés, por tanto, casi por definición una economía estaría en equilibrio. 2) La economía Keynesiana del desequilibrio sostiene que la economía puede conseguir estancarse en un estado de desequilibrio en la medida en que el nivel total de ahorros no sea absorbido por las inversiones, y, de esta forma, no toda la producción será comprada por alguien; es así que el gobierno puede llegar a influir en la economía incrementando la demanda por la vía de préstamos de quienes tienen los excedentes de ahorros. 3) La economía neo-Keynesiana sostiene que el punto de vista Keynesiano es ampliamente correcto en el corto plazo, pero que en periodos largos de tiempo la economía tiene una tendencia natural para llegar al equilibrio. La política podría ser efectiva en un plazo corto. 4) La economía monetarista sostiene que más bien el dinero es el que interesa, antes que la demanda agregada y que las políticas que incrementan la demanda utilizando el crecimiento de la oferta de dinero sólo pueden ser efectivas en el corto plazo, pero con el costo de una mayor inflación. 5) La economía neo-clásica sostiene que la política monetaria no tendrá efectos ni en el corto plazo, si los agentes privados la anticipan correctamente. Una política que incremente la oferta monetaria simplemente incrementará los precios de forma inmediata si los agentes económicos ven que tal política será ejecutada, y si es que tienen expectativas racionales. Los neo-Keynesianos refutan la idea de que la política anticipada puede no tener efectos en el corto y mediano plazo, basados en que los precios son rígidos al cambio, y por tanto que la restauración del equilibrio no es inmediata por la vía de un cambio en los precios. Las doctrinas económicas también caen dentro de categorías definidas en función a cómo ellas usan el análisis microeconómico. Los economistas clásicos consideran casi exclusivamente el análisis microeconomico; los Keynesianos, y, ciertamente, los monetaristas, utilizan en su análisis casi exclusivamente la macroeconomía. Los neo-clásicos armonizan ambos análisis, mientras que los nuevos economistas clásicos y keynesianos han intentado aplicar la lógica microeconómica a todos sus razonamientos macroeconómicos.