¿Qué hay de nuevo?

¿Dónde en Sudamérica?

4 Nov 2013 0 comentarios
Doing business 2014

El Banco Mundial acaba de publicar su informe Doing Business 2014 en el que analiza, por onceavo año, la regulación para hacer negocios en 189 países. Este informe es un buen complemento de otros que, como el de competitividad que anualmente elabora el Foro Económico Mundial, presentan distintas facetas del ambiente para el desarrollo de la iniciativa privada y, en definitiva, para el progreso de las naciones. En este caso, el reporte del Banco Mundial cuantifica 11 variables que comprenden la facilidad para abrir un negocio, los requisitos para obtener permisos de construcción, el acceso a la energía eléctrica, los registros de propiedad, la facilidad para obtener créditos, la protección a las inversiones, el sistema de pagos de impuestos, la facilidad del comercio transfronterizo, el cumplimiento de contratos, los mecanismos de resolución de quiebras y la contratación de trabajadores.

Sudamérica ofrece un panorama variopinto. Comprende países como Chile que ocupa el puesto 34 entre 189 naciones y Venezuela que se ubica en el puesto 181. Entre medio está el resto de la región, pero no distribuido uniformemente. Casi podríamos reconocer dos o tres sudaméricas muy distintas. Están, por un lado,  los países que conforman la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia y Perú), todos ocupando puestos entre las primeras 45 naciones del mundo, está sola Uruguay, la única nación miembro del MERCOSUR en los primeros 100 peldaños, y finalmente están los países que ocupan puestos rezagados o muy rezagados. Pero lo que es preocupante es que la región parece no estar convergiendo hacia condiciones atractivas para los emprendimientos sino, más bien, las economías más avanzadas son las que más progresos presentan en términos de los indicadores analizados por el Banco Mundial. En el Gráfico, puede verse que los cuatro sudamericanos mejor ubicados en el ranking global, han realizado los mayores progresos en dirección de las condiciones óptimas para el desenvolvimiento de las empresas. (Estos progresos están medidos en términos de los puntos que separaran a cada país de los mejores valores observados en el mundo entre 2004 y junio de 2013[1].) En cambio, Ecuador, Brasil y Bolivia son los que menos progreso global presentan, mientras que Argentina es la única nación sudamericana que en lugar de progresar en este periodo ha retrocedido más de un punto. Venezuela presenta un caso muy especial ya que además de ser la nación más rezagada de la región, ha realizado el cuarto mayor avance en las condiciones para hacer negocios, pero no obstante, su distancia de las mejores condiciones mundiales es la más grande.

No cabe duda que Sudamérica, y para estos y otros efectos, América Latina, hace tiempo que ha dejado de ser un conjunto de naciones que ofrecen un mismo potencial de desarrollo. Las diferencias entre estas naciones son cada vez más marcadas, lo que aleja la posibilidad de una real integración regional, pero, además, augura que algunas de ellas tendrán una sólida integración con el resto del mundo y otras permanecerán en el atraso. Por eso, en todo el subcontinente sudamericano, sólo tres o, cuando más, cuatro países son los que sobresalen como atractivos para hacer negocios.



[1] Tres de los 11 indicadores cubren este periodo, otros 5 cubren desde 2005 o 2006 y el resto se mide a partir de 2010.

Recaudar más y distorsionar menos

21 May 2013 0 comentarios
libro BID

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha publicado recientemente un libro que examina a profundidad los méritos y defectos de los sistemas tributarios en América Latina[1] y en el que plantea el desafío de encarar una reforma a estos sistemas para lograr que los mismos no se agoten en la búsqueda de aumentar los ingresos fiscales sino que se constituyan en verdaderos instrumentos del desarrollo.

A partir del estudio de casos, en el libro se constata que la estructura de impuestos de los países de América Latina y el Caribe ha tenido progresos importantes a lo largo de las últimas décadas, pero que estas han sido insuficientes como para lograr que la región deje de mostrar presiones tributarias muy bajas en relación al nivel de ingreso de la región. Pero el texto también pone en evidencia, con mucha claridad, las deficiencias que caracterizan a estos sistemas, entre ellas, además de la baja recaudación, la poca progresividad de los impuestos, la enorme evasión fiscal (estiman que en la región se pierde más del 50% del potencial recaudatorio de los impuestos que gravan a las rentas de las personas y de las empresas), y la debilidad de las administraciones tributarias.

Para el BID ninguna otra reforma en la región puede ser más importante que la que cambie los sistemas tributarios. Los sistemas en la actualidad introducen distorsiones en los niveles de precios relativos que impiden una eficiente asignación de recursos y concentran la riqueza en pocas manos, pero, además, dejan sin cobrar rentas fiscales que se podrían destinar a mejorar el bienestar de la población.

El BID plantea cinco principios que deberían guiar esta reforma:

  • mejorar la progresividad de los sistemas tributarios existentes,
  • crear sistemas tributarios más sencillos con bases más amplias,
  • fortalecer las administraciones tributarias para reducir la alta tasa de evasión fiscal,
  • fortalecer la capacidad de los gobiernos locales de recaudar sus propios ingresos, y
  • usar los impuestos a las materias primas y medioambientales mirando al futuro.

 



[1] Recaudar no basta. Los impuestos como instrumento de desarrollo. Banco Interamericano de Desarrollo. Mayo 2013.

 

Ranking Doing Business 2012: ¿Cómo afecta realmente a la IED?

26 Oct 2012 0 comentarios
Gráfico Doing Business Que hay de Nuevo

Esta última semana se ha publicado el reporte del Banco Mundial – Doing Business 2012– y un informe de la CEPAL acerca de la inversión extranjera directa hacia América Latina. Ambos han tenido amplia repercusión en los medios de comunicación de la región. En Doing Business, Chile ocupa el primer lugar en la región y el puesto 37 a nivel global. Entre los primeros 50 países del ranking  están también Perú, Colombia y México, en ese orden. Entre los 185 países, Venezuela ocupa el lugar 180. Brasil ha sido el principal destino de IED en la región, seguido por Chile y Colombia. Bolivia ha recibido el menor monto de IED en Sudamérica, con 577 MM de USD en el primer semestre de este año.

La información del Banco Mundial y la CEPAL estudian y reflejan dos áreas distintas del campo de la inversión. Mientras Doing Business está enfocado en el ambiente legal, regulatorio y práctico que afecta a las pequeñas y medianas empresas locales, los datos de IED de la CEPAL se refieren a inversiones extranjeras que se realizan, en su gran mayoría, por grandes empresas multinacionales. Por lo tanto, un país con un pobre desempeño en el ranking mencionado no necesariamente tiene bajos niveles de IED, tanto en términos absolutos como relativos. Un ejemplo claro es Brasil: con un desempeño relativamente pobre en el ranking de Doing Business (130/185) es el principal destinatario de la IED de la región (43,175 MM de USD en el primer semestre de 2012).

Algunas voces han hecho afirmaciones conclusivas acerca del clima de inversión a nivel regional a partir de una relación entre ambos informes. La distinción antes mencionada entre sus respectivos objetos de estudio, aconseja valorar una posible correlación con un mayor análisis. Sin embargo, la intuición no es del todo incorrecta ni se ha sugerido por primera vez en esta ocasión. Por suerte para todos, en un siguiente reporte del Banco Mundial titulado Doing Business 2013: Smart Regulation for Small and Medium-Size Enterprises, se ha incluido un análisis econométrico buscando responder la siguiente pregunta: ¿Tiene relevancia la facilidad con la que se puede hacer negocios medida por el Doing Business en los niveles de Inversión Extranjera?

Los estudios econométricos revelan una correlación positiva significativa entre los indicadores del ranking y el flujo de inversión extranjera (ver Gráfico). Si bien lo que esto implica es que un mejor clima para hacer negocios para las empresas medianas y pequeñas locales afecta positivamente al nivel de inversiones que recibe una economía, no hay una relación de causalidad definida. Este análisis, bien entendido, puede ser una herramienta útil para los formuladores de política pública en la elaboración de mejores estrategias de crecimiento económico. Y, sus conclusiones, no dejan de ser interesantes para el debate público en cuanto al trato que se da a la inversión extranjera. Un clima adverso para ella, no sería un reflejo distante del ambiente que se ofrece a los propios inversores locales en un país.

Para resucitar la Eurozona

17 Aug 2012 0 comentarios
Broken-Euro-500-2

Cada vez son más las voces que proclaman la conveniencia de romper la unidad de la Eurozona y dejar que Grecia, y probablemente otras naciones del sur de Europa, dejen el Euro y puedan adoptar medidas menos dolorosas y más efectivas para recuperar su solvencia. Pero los encargados de tomar las decisiones políticas, por lo menos hasta ahora, parecen no estar dispuestos a correr ése riesgo, aunque, lamentablemente, tampoco están dispuestos a pagar los costos de mantener la zona unida, es decir, seguir apoyando financieramente a Grecia y rescatar del pozo de endeudamiento en el que han caído las economías de España e Italia.

En un ejercicio de periodismo-ficción, la revista The Economist ha publicado recientemente un extenso artículo en el que “revela” un memorándum preparado por asesores de la canciller de Alemania,  Angela Merkel,  para supuestamente hacerle conocer los pros y contras de un eventual rompimiento de la Eurozona. El memorándum contiene una relación bastante completa de las consecuencias que tendría abandonar la unidad de la Eurozona, para Alemania y para el resto de Europa y, ciertamente, también para el mundo. El documento parece estar redactado con el ánimo de desanimar a cualquiera que quisiera considerar la posibilidad de terminar con la Eurozona,  y pone un cierto equilibrio frente a los crecientes reclamos, desde círculos políticos y académicos, para que, de una vez por todas, se expulsen del acuerdo a las economías más endeudadas. Buenas razones no faltan para hacer esta sugerencia, especialmente porque el ajuste que se exige a estos países, si se aplica dentro de los moldes sugeridos hasta ahora, va a tomar un tiempo demasiado largo para rendir sus frutos, y tendrá un costo social sin precedentes. Tal vez, sopesando más equilibradamente los costos y beneficios de mantener la unión como está, o de dividirla para que continúe con las economías más aptas, será posible que se tome en serio la opción de adelantar ¡ya! el momento en que se concrete la unión política y fiscal de Europa.

Midiendo el grado de bienestar

23 Jul 2012 0 comentarios
Life_satisfaction_graph

En ocasión de celebrarse el segundo aniversario del lanzamiento del reporte Stiglitz-Sen-Fitoussi sobre la manera de medir el desempeño económico y el progreso social, la OCDE ha publicado recientemente un informe sobre el grado de bienestar en 40 naciones del mundo titulado How´s Life? Se trata de un primer intento de aplicar las recomendaciones de la comisión que presidió Joseph Stiglitz y contiene datos interesantes sobre la manera en que la población de las naciones estudiadas percibe los aspectos centrales que hacen a su satisfacción en la vida, es decir, sus condiciones de empleo, la calidad de su vivienda, el balance entre el trabajo y su vida privada, su salud y los servicios que la protegen, su educación, la seguridad ciudadana, el medio ambiente, su interacción con otros seres humanos, su actividad social y política, en fin, una serie de variables que tratan de verificar el bienestar de las personas.

La Tabla adyacente presenta una de las medidas computadas sobre el bienestar en las naciones estudiadas. De acurdo con ella, los daneses y canadienses se presentan como los que tienen mayor satisfacción en sus vidas, mientras que los chinos y los húngaros, los que menos. Los datos muestran que si bien existe una alta correlación entre el bienestar y el nivel de ingreso de las personas, no necesariamente los más ricos son los más felices. Por ejemplo, Brasil, que está lejos de tener un ingreso por habitante cercano al promedio de las naciones miembro de la OCDE, tiene niveles de satisfacción superiores a la media de este grupo de países y superiores a los que, por ejemplo, presenta Japón. Sin duda que las técnicas para realizar este tipo de mediciones irán mejorando hasta que se pueda contar con criterios probados que sirvan como herramienta para la formulación de políticas públicas, globales y nacionales. Entre tanto, estos ensayos desde la OECD merecen ser seguidos de cerca porque señalan una línea de acción que debería ser adoptada por todas las naciones del planeta.