Al día con la economía

La sostenibilidad del FMI

30 Jul 2012 0 comentarios

El Comité creado por la dirección del FMI para estudiar la sostenibilidad financiera del Fondo en el largo plazo, ha evacuado su informe final el pasado 31 de enero. Sus conclusiones no dejan de tener relevancia para la economía mundial, pues la viabilidad financiera del Fondo tiene relación directa con las actividades que esta entidad realiza. Podría pensarse que este Comité se ha pronunciado con demasiada anticipación ya que aun no se ha resuelto nada respecto al papel que el FMI debería jugar en el futuro. Sin embargo, su contenido puede ser de gran valor justamente para examinar las diferentes funciones que el Fondo cumple en la actualidad. El informe que se ha hecho público, no obstante su brevedad, contiene información que podría orientar decisiones futuras en torno al papel del Fondo en un contexto internacional más globalizado y, por lo tanto más interdependiente, y una realidad mundial en la que el peso específico de las economías nacionales va cambiando paulatinamente los centros de poder.

Una razón adicional para apurar el trabajo de este Comité es que el Fondo se viene quedando sin clientes para los préstamos que ofrece (ver gráfico) y por lo tanto su fuente principal de ingresos se viene erosionando. Las proyecciones del Comité anticipan que el déficit del Fondo podría triplicarse al terminar la década, una situación a todas luces insostenible. Curiosamente, sin embargo, este Comité no ha examinado la estructura de costos del Fondo y se ha concentrado más bien en analizar fuentes alternativas de ingresos. Tal vez les ha faltado el consejo de cualquiera de los funcionarios que trabaja con las naciones en desarrollo. En casos similares, pero a escala de un país, los gobiernos son alentados a rebajar los gastos antes que a pensar en nuevas fuentes de ingresos. No obstante esta limitación, el informe sigue teniendo relevancia.

Entre las recomendaciones más importantes se cuenta la sugerencia de cambiar la actual política de tasas de interés de los préstamos del Fondo para hacerla más estable y predecible, vinculándola más a las condiciones de crédito internacionales. Se sugiere también cambiar las políticas de inversión de reservas, ampliando los instrumentos elegibles para esas inversiones, como acontece con otras entidades multilaterales, e invertir los saldos líquidos que actualmente están a al espera de tomadores de préstamos.

El Comité ha adelantado también algunas recomendaciones innovadoras. Por ejemplo, ha propuesto la creación de un patrimonio autónomo cuyo rendimiento sirva para financiar los gastos administrativos de esta entidad. Para crear este patrimonio autónomo sugieren vender una parte de las reservas de oro del Fondo. Proponen también que en los años en los que se generen excedentes, después de haber cubierto costos y constituido reservas, se deberían distribuir dividendos a los países miembros del Fondo en proporción a sus cuotas.

Este informe seguirá despertando comentarios por un buen tiempo. Las finanzas del Fondo están lejos de ser saludables y hasta que no vuelvan al equilibrio se deberán seguir explorando las mejores opciones para que la entidad no sea una carga más pesada para sus países miembros.

Los Temores del Mundo

30 Jul 2012 0 comentarios

El Foro Económico Mundial (FEM), reunido en Davos, Suiza, ha puesto al cambio climático en la cúspide de su agenda. Pero este no es el único tema que debe preocupar al mundo. El mismo Foro, en un reporte dado a conocer a principios de este año, ha compilado una lista de 23 riegos globales que pueden causar una seria disrupción en la marcha del planeta, pero además, alerta sobre el aumento en la probabilidad de ocurrencia de determinados riesgos y el escaso progreso en la habilidad mundial para mitigarlos.

El calentamiento global es, sin duda, el mayor de los riesgos no por su inminencia sino por las graves consecuencias que éste fenómeno puede tener sobre la vida en el planeta y sobre el orden y la paz mundiales. Pero los otros riesgos identificados por FEM, en alianza con otras instituciones como Citigroup, MMC (Marsh & McLennan Companies, Inc.), Merrill Lynch, Swiss Re y el Center for Risk Management and Decision Processes de la escuela de negocios Wharton, merecen también tenerse muy en cuenta. La lista de los 23 riesgos ya mencionados aparece en el recuadro siguiente:

Riesgos Económicos
Riesgos Ambientales
  • Shocks de precios del petróleo o interrupciones en el abastecimiento
  • Cambio climático
  • Déficit comercial de los EE UU y la caída del dólar en los mercados internacionales.
  • Pérdida de fuentes de abastecimiento de agua dulce
  • Aterrizaje forzoso del auge económico de la China
  • Tormentas tropicales
  • Crisis fiscales por el envejecimiento de la población
  • Terremotos
  • Burbujas de precios de algunos activos y excesivo endeudamiento
  • Inundaciones
Riesgos Geopolíticos
Riesgos Sociales
  • Terrorismo internacional
  • Pandemias
  • Proliferación de armas de destrucción masiva
  • Enfermedades infecciosas en el mundo en desarrollo
  • Guerras civiles y entre estados
  • Enfermedades crónicas en el mundo desarrollado
  • Estados fallidos o en desintegración
  • Regímenes de prestaciones sociales
  • Crimen y corrupción transnacional
Riesgos Tecnológicos
  • Retroceso en la globalización
  • Ruptura en la infraestructura de información crítica
  • Inestabilidad de Oriente Medio
  • Daños colaterales de aplicaciones con nanotecnología

“Global Risks 2007, A Global Risk Network Report”. World Economic Forum. January 2007.

Los Desafíos del 2007para las Economías de Sudamérica

30 Jul 2012 0 comentarios

Las previsiones para el crecimiento económico de Sudamérica en el 2007 son alentadoras (ver gráfico), aunque la mayoría de los pronósticos anticipan que este año no será tan bueno como lo fue el 2006. En cualquier caso, la región sudamericana podrá disfrutar de un cuarto año en el que su producción de bienes y servicios se incremente a un ritmo superior al aumento de su población. De esta manera, el ingreso por habitante viene experimentado su mayor crecimiento de los últimos 40 años.

La bonanza que disfruta la región se debe casi íntegramente a las buenas condiciones de la economía mundial. La expansión económica de los Estados Unidos, de Europa y del Asia han alentado un incremento importante en la demanda de materias primas que son el principal rubro de exportación de las naciones sudamericanas. Estas mismas condiciones, atenuadas por un cierto recalentamiento en algunas de las economías más grandes del planeta, seguirán beneficiando a Sudamérica en el 2007.

Esta coyuntura plantea un nuevo desafío para las economías de la región: aprovechar este ciclo de altos precios para que rinda frutos a largo plazo. La tarea no debería ser difícil, si se toma en cuenta que los indicadores macroeconómicos presentan un cuadro bastante auspicioso. Por primera vez en décadas, el crecimiento de la región coincide con un superávit en cuenta corriente y con saldos fiscales próximos al equilibrio. Además, la inflación parece estar contenida dentro de límites aceptables y, en muchos casos, en franco descenso. Este contexto debería alentar las reformas necesarias y las inversiones suficientes como para hacer que la economía regional aumente sus niveles de ahorro, atraiga capitales, mejore sus niveles de productividad, pero ante todo que se diversifique y encuentre nuevas fuentes de crecimiento que no dependan tanto de los buenos resultados en otras partes del mundo. Debemos recordar que esta no es la primera vez que la región se beneficia de un auge en los precios de las materias primas y que en anteriores ocasiones estos períodos de altos precios fueron seguidos de un ajuste que derrumbó a muchas economías. Por eso, entre otras razones, el nivel de actividad ha sido muy volátil en Sudamérica y, por eso también, no se observan –salvo contadas excepciones- tasas de crecimiento como las que se ven en otras economías emergentes que han desplazado a las más conspicuas del Sur de América.

Muy relacionado con lo anterior está el desafío de consolidar la integración regional y promover los acuerdos comerciales que abran los mercados del mundo a la producción local. Hasta ahora, los intentos por integrar Sudamérica, e inclusive por fortalecer los procesos sub-regionales como el MERCOSUR o la Comunidad Andina de Naciones no han pasado de la retórica política y poco han concretado para el progreso económico de las naciones involucradas. La región sudamericana es un espacio geográfico en el que sus economías se dan la espalda y no quieren admitir el potencial que puede tener un mercado ampliado, libre de trabas al comercio de bienes y servicios y con una proyección de expansión hacia el resto del mundo. La realidad parece indicar que vamos en el camino contrario, que se prefiere el encierro y que se ve con sospecha a todo lo que está más allá de nuestras fronteras.

Un tercer desafío regional será iniciar, y en algunos casos continuar, políticas que conduzcan a mejorar la distribución del ingreso y a combatir la pobreza. Algunos países ya han comenzado a andar por este camino siguiendo fórmulas muy diferentes, pero con resultados que parecen acercarlos a la meta deseada. Este desafío está condicionado al curso político que siga la región. El surgimiento de gobiernos de izquierda, en algunos casos, parece anticipar el retorno del populismo, un modelo que ya fue ensayado en todos los países sudamericanos, con la probable excepción de Colombia, y que ha dejado un saldo de crisis y mayor pobreza. Las acciones que promuevan sociedades más equitativas dependen de una adecuada coordinación de las políticas macroeconómicas y sectoriales, especialmente en aquellas áreas relacionadas con la creación de oportunidades para una población joven que con gran fuerza comienza a integrarse a la actividad económica.

Balanceando el crecimiento mundial

30 Jul 2012 0 comentarios

La OECD, en su segundo informe anual sobre la marcha de la economía mundial, publicado el 24 de noviembre recién pasado, ha dejado entrever un moderado optimismo sobre las perspectivas globales para los dos próximos años. De acuerdo con su análisis, los riesgos de un aterrizaje forzoso de las economías que actualmente muestran un crecimiento económico por encima de su potencial real, parecen estar desvaneciéndose; especialmente en el caso de los EE UU, de lejos la economía más grande del planeta. De acuerdo con las previsiones de esta institución, el 2007 será un año de menos crecimiento, pero no significativamente menor al crecimiento observado en el 2006 (ver Gráfico).

Las proyecciones macroeconómicas de la OECD no esperan una disminución importante en el precio del petróleo. Más bien, se asume que éste se mantendrá al rededor de los valores observados en los últimos meses. Tampoco auguran un desplome en los precios de los bienes raíces en economías que han visto subir sus precios como en una burbuja. Para los analistas de la OECD, sería muy difícil que se repita la historia del año 2000, cuando la demanda agregada en las principales economías del planeta excedía abundantemente la oferta agregada. Entonces, el ajuste tuvo que ser de proporciones. Ahora, en cambio, se observa que los excesos de demanda son más bien modestos, allá donde están presentes, y que por lo tanto no será necesario un ajuste que podría conducir a la economía mundial a una recesión. Otros indicadores como los del comercio mundial, del costo del dinero y la confianza de consumidores e inversores, apoyan la tesis una moderada desaceleración hasta alcanzar un nuevo equilibrio en las economías más importantes del mundo.

El informe apunta también a destacar que la economía mundial se encamina a balancear el crecimiento entre regiones. Mientras los EE UU y el Japón experimentarán una mayor desaceleración de sus actividades, la zona del Euro ha ingresado en una franco proceso de crecimiento mientras que el crecimiento esperado en la China, India y Rusia podría mantener cifras bastante por encima de las naciones más desarrolladas. China es hoy en día la sexta economía en tamaño en el mundo. Si continua creciendo al ritmo que lo viene haciendo y las primeras cinco economías crecen al ritmo promedio esperado para los próximos años, en tres años China será la cuarta economía en el mundo y en cinco será la tercera. India (en el puesto 12) y Rusia (en el lugar 16) también podrían escalar varios peldaños y ubicarse entre las primeras diez economías del mundo en los próximos diez años. De todas las economías que las preceden solo Corea viene mostrando un mejor desempeño y les será muy difícil superarla. Para América Latina, en cambio, las perspectivas no son tan alentadoras. La economía del Brasil es de la que más se espera por su tamaño relativo. Pero el ritmo esperado de su crecimiento no da para alentar esperanzas de un despegue que ubique a ése país y a la región en sitiales más expectantes.

El clima amenaza al planeta

30 Jul 2012 0 comentarios

El Gobierno del Reino Unido ha publicado el informe Stern sobre los impactos económicos del cambio climático[1]. Este trabajo, de 580 páginas, fue encomendado a Sir Nicholas Stern, un connotado economista británico, y a un equipo de especialistas que ha despertado una enorme expectativa entre quiénes hacen seguimiento a este asunto. No en vano, se ha comenzado a decir que quiénes escriba la historia de la manera en la que la humanidad respondió a la amenaza del cambio climático, reconocerán en el informe Stern un hito a partir del cual sería muy difícil observar con indiferencia este problema.

En su más simple formulación, el reporte resume el cambio climático en la elevación de la temperatura del planeta como consecuencia de la emisión de gases de efecto invernadero (entre los que destacan el dióxido de carbono y los óxidos de nitrógeno) y mide las posibles consecuencias de este incremento en la temperatura promedio de la Tierra en un rango que va desde 1 a 5 grados Celsius, de acá al 2050. Para dar una mejor idea de lo que estas magnitudes representan, el informe recuerda que 5 grados Celsius es el cambio que ha sufrido la temperatura promedio del planeta desde la última glaciación hasta nuestros días.

Para medir los impactos posibles del calentamiento global se ha construido un modelo matemático que refleja las relaciones del clima con la actividad económica en todo el planeta. El modelo predice que conforme aumente el calor se irán produciendo caídas en la productividad de la agricultura; disminuirá severamente la disponibilidad de agua potable, pero al mismo tiempo se observarán grandes inundaciones que amenazarán ciudades enteras; se perderá una gran cantidad de especies; y, aumentará la frecuencia y severidad de sequías, tormentas, olas de calor e incendios forestales. Todos estos fenómenos pueden llegar a tener un costo económico equivalente a un 5% anual del PIB mundial y aún hasta un 20% anual, en casos de catástrofe. Los efectos sobre la vida cotidiana de los habitantes del planeta serían aún más severos que los sufridos con las dos guerras mundiales del siglo XX y con la gran depresión de los años treinta. En cambio, el costo de tomar acciones para prevenir todos estos impactos podría ser del 1% anual del PIB global, por los próximos 10 a 20 años. Sin duda, el cálculo costo-beneficio debería inclinar la balanza por comenzar desde ahora a reducir la emisión de gases que crean el efecto invernadero. Estas emisiones, hoy en día, llegan al equivalente de 430 partes por millón (ppm) de dióxido de carbono, un valor que se encuentra muy cerca de los niveles en los que habría que estabilizar las emisiones de gases (entre 450 y 550 ppm) para asegurar la vida en el planeta. Lo preocupante es la tendencia que muestra el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero (ver gráfico). Al ritmo actual, antes del 2020 ya habríamos duplicado la cantidad de gases tolerables si nos quisiéramos ubicar en los valores más bajos de la franja de seguridad.

El informe transmite la necesidad de tratar este asunto desde ahora. Apela a la responsabilidad intergeneracional de quiénes hoy tienen en sus manos la posibilidad de iniciar acciones conducentes a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, pero también aporta una abundante información para que todos los ciudadanos del mundo podamos ir tomando conciencia del riesgo al que exponemos a las próximas generaciones.