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Macroeconomía y empresa

14 Aug 2012 0 comentarios
Macroeconomia y empresa

Ha quedado atrás el tiempo en el que los negocios se limitaban a espacios aislados donde bastaba con tener un buen producto y cultivar una buena relación con proveedores y clientes para asegurar una marcha aceptable de las empresas. Ahora, independiente de la escala, las empresas necesitan una comprensión cabal de las tendencias que afectan a su entorno, una de ellas, la del ciclo en el que las economías local y mundial se desenvuelven. Alteraciones a miles de kilómetros de distancia pueden tener impactos directos e indirectos capaces de descarrilar los negocios en lugares impensables. Así lo ha mostrado la crisis más reciente en el sector inmobiliario de los Estados Unidos que casi produce la quiebra de los sistemas financieros en economía que nadie hubiera imaginado pudieran estar expuestas a los créditos de vivienda concedidos en algún Estado de la unión norteamericana. Y no solamente se trata de eventos en economías de gran porte. Basta recordar la devaluación del Baht, la moneda de Tailandia, en 1997, que trajo como consecuencia una crisis de proporciones a escala mundial, habiendo afectado los precios de las materias primas, y con ello el normal funcionamiento de economías tan lejanas como las sudamericanas.

El análisis macroeconómico reviste, por lo tanto, una importancia capital al momento de definir los presupuestos y los planes de negocios de las empresas. Las más grandes en el mundo tienen departamentos de estudios y en ellos han desarrollado modelos macroeconómicos propios con los que analizan y proyectan el funcionamiento de las economías en las que se desenvuelven. La opinión pública sabe de algunos de ellos por las noticias que los medios de comunicación especializados difunden, pero, la mayor parte, especialmente los de las corporaciones no-financieras, existen en el anonimato.

La cantidad de empresas globales que han sido sorprendidas con la severidad de la crisis de 2008 ha dejado al descubierto que todos estos modelos, por más sofisticados, resultaron poco efectivos para predecir la crisis. No obstante, han existido empresas que captaron una alerta oportuna y lograron capear el temporal con solvencia. Tal vez el caso más notable fue el de Paulson & Co. que hizo miles de millones de dólares apostando a la crisis inmobiliaria de los EE UU. Y fue así, no sólo porque hicieron una buena lectura de las condiciones de ése mercado, sino también porque supieron asimilar lo que desde muchos otros círculos se venía anticipando. Una revisión de los muchos análisis que se hacían sobre la economía norteamericana mucho antes de que la crisis estallara, revela un número importante de académicos y consultores independientes que hicieron públicas sus predicciones de lo que después resulto ser la recesión más grande del siglo XX, después de la Gran Depresión, también del siglo pasado (ver la Tabla con algunos de los nombre de los que anticiparon la crisis).

Esta crisis ha dejado un cúmulo de lecciones inescapables para el mundo de los negocios. Comenzando por la necesidad de reformular muchos de los conceptos con los que se nutría el análisis macroeconómico, e inclusive su misma enseñanza en los centros de estudios más avanzados, pasando por la manera en la que se construyen los modelos matemáticos con los que se proyecta la marcha de la economía, dándole cabida a los eventos de gran impacto, pero de baja probabilidad, hasta la combinación de técnicas analíticas que antes no se integraban porque su uso estaba aislado, como si correspondiera a disciplinas muy diferentes.

Hoy en día, después de la crisis, hace mucho sentido combinar el análisis que emerge de modelos econométricos de equilibrio general, con el análisis basado en modelos de simulación estocásticos. Los primeros presentan cifras que están calculadas a partir de las observaciones del pasado, es decir como si la inercia y la historia fueran las únicas determinantes del futuro y, los segundos, miran el futuro como el resultado de la interacción de variables que tienen un comportamiento aleatorio, y que puede perfectamente ser extremo. Estas técnicas, entre las que destaca la simulación de tipo Montecarlo, que es la preferida por esta casa, permiten enriquecer los análisis y con ello conducir a decisiones más robustas frente a cambios imprevisibles e ignorados en los análisis convencionales.

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