Al día con la economía

¿Cuál es la causa de la inflación en Bolivia?

20 Jul 2012 0 comentarios

La persistente inflación en Bolivia ha sido objeto de numerosas explicaciones por parte de las autoridades nacionales. Se ha sostenido, primero, que se trata de una consecuencia de las intensas lluvias que afectaron la producción agropecuaria a principios de año. Este argumento ya no se lo repite. Más bien, desde hace algunos meses, se viene insistiendo en que la inflación es importada, es decir que llega al país en los bienes que se traen del exterior. Pero también se argumenta que es un fenómeno continental, que todos los países de la región la sufren, aunque no es muy clara la explicación de cómo es que se propaga el contagio. También se argumenta que la inflación la producen las oligarquías que quieren dañar al Gobierno y los especuladores que buscan generar sus ganancias ocultando mercancías para que suban de precio. Lo que oficialmente no se quiere admitir es que la inflación, como no puede ser de otra manera, es un fenómeno monetario, es decir que se produce porque la cantidad de dinero que circula en la economía crece más rápidamente que la oferta de bienes y servicios, y que, por lo tanto, los precios aumentan porque no hay oferta que satisfaga la demanda.
La comprensión cabal de las causas de la inflación es importante para poder idear la manera de combatirla. También es importante que la autoridad comparta con la sociedad su entendimiento del problema, porque de otro modo es difícil que la población comprenda las medidas que se adopten. Un diagnóstico certero, la elección de los remedios apropiados y la comunicación clara de lo que sucede y se quiere hacer, son ingredientes imprescindibles para el éxito de toda política pública, en este caso, la política para detener la inflación. De esta manera se pueden evitar las ácidas críticas que han desatado las sugerencias oficiales para que la gente cambie de dieta, o para que busque otros proveedores o, la más reciente, para que el Gobierno se dedique a importar bienes más baratos que los que actualmente se ofrecen en los mercados del país. Algunas de estas sugerencias se han tomado en serio y ya existen panaderías a cargo de las Fuerzas Armadas que producirán el pan de batalla a precios históricos.
El último dato de la inflación revela que los precios habrían aumentado, en el mes de octubre, en promedio, en un 1.24% en todo el país. Con este resultado la inflación anualizada llega al 11.33%, siendo éste el tercer mes consecutivo en que la inflación, a doce meses, se mantiene por encima del 10%. En el gráfico que acompaña esta nota se presenta la inflación junto al crecimiento de la base monetaria. Puede verse con nitidez que los precios suben y que la cantidad de dinero aumenta a un ritmo muy acelerado. El gráfico permite ver también que desde finales del año pasado la base monetaria viene creciendo, cada mes, a un ritmo anualizado mayor al 40%. Por eso no debe extrañarnos que la inflación vaya en aumento y no debería extrañarnos que esta tendencia siga así en adelante, pues no hay ninguna indicación de que se estén adoptando las políticas conducentes a controlar tamaña expansión monetaria. Las revaluaciones de la moneda no ayudan a este propósito, por lo menos no en la medida en que se hacen, pero aun si se hicieran con la intensidad que el caso amerita, el remedio sería peor que la enfermedad, ya que se produciría una recesión de proporciones, sin que la inflación pueda ser controlada.
Las políticas para parar la inflación ya no son un misterio en el mundo entero. Se sabe lo que funciona y lo que no funciona. Se tiene visto, en todas partes, que los controles de precios, las “luchas” contra los especuladores y contrabandistas, las ventas estatales, los acuerdos “voluntarios” de precios y otros paliativos, no surten el efecto deseado sobre el nivel general de precios y que los subsidios terminan siendo un sacrificio nacional para el bienestar de los países vecinos, que es donde terminan los bienes subsidiados. El freno a la inflación vendrá del control a la expansión monetaria y éste se logrará no solamente con la mejor utilización de los instrumentos monetarios que tiene a su alcance el Banco Central sino, además, en este caso, con una gran contribución de las finanzas públicas en la forma de un superávit fiscal que cuando menos duplique la meta anunciada por las autoridades del ramo para este año.

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